SUMI-E

junio 2, 2012 en Noticias

Deja partir los conflictos.
Deja partir las ideas.
Deja partir la ficción de la vida y de la muerte.
Permanece simplemente en el centro observando.
Y después olvídate que estas en el.”       Hua Hu Ching (atribuido a Lao Tse)

SUMI-E
Este arte llega a Japón procedente de China hace mas de 500 años introducido por sacerdotes de la comunidad Zen. El pintor oriental, da importancia a la relación del hombre con el cielo y la tierra y todo lo que este entre los dos. Es un estilo artístico antiguo,  que tiene sus raíces en la dinastía China Sung (960-1274), allí muchos intelectuales y artistas crearon un tipo de pintura muy cercana a la caligrafía, por este motivo se aconseja que  es mejor iniciarse en el arte de la escritura caligráfica y luego pasar al sumi-e, puesto que utilizan los mismos trazos. El Shodo “el camino de la escritura”) es la caligrafía japonesa
El Sumi-e, palabra japonesa que significa ” tinta negra” (sumi) y pintura (e) es una forma de arte oriental que busca captar la síntesis de la naturaleza a través de imágenes de composición y trazos vitales realizados en tinta negra y con un solo pincel de caña de bambú sobre papel de arroz.
Si bien permite  colores similares  a la acuarela,  es en la aguada monocroma, la “mancha” donde el sumi-e refleja y transmite su mayor intensidad y espiritualidad, unas pocas líneas trazadas sobre  papel de arroz resuelven lo más complejo de los modelos, representando únicamente la vida y la esencia de las cosas.
Suele decirse que el artista  se sumerge en la búsqueda del espíritu  a través de la forma y el gesto eliminando lo superfluo, y al  retratar imágenes y objetos de la naturaleza les concedían connotaciones culturales y lo relacionaban con la armonía entre la naturaleza y el hombre donde ambos son uno solo: la flor de loto a la pureza, el bambú a la integridad ética y moral, la nobleza del carácter a la flor del ciruelo, el pino alude a la longevidad.
El ejercicio constante de esta disciplina es un retorno a la interioridad, al corazón y a una mente pura que siempre esta en contacto con los arquetipos de la naturaleza.
Es importante diferenciar el Sumi-e del Ukiyo-e (“imágenes del mundo flotante”), mientras que el Ukiyo-e es un producto editado en serie para su venta masiva, preferentemente entre los turistas, el Sumi-e es una imagen única e irrepetible, que suele ubicarse un lugar muy importante de la casa, Tokama
Existen cuatro elementos fundamentales en el arte del Sumi-e que son llamados “los cuatro tesoros”
- El papel: Kami;  El pincel: Fude; La piedra sobre la que se prepara la tinta: Suzuri y la tinta: Sumi que no es tinta propiamente dicha, sino una mezcla de hollín de madera de pino quemada, negro de humo combinado con pegamento y alcanfor que se moldea hasta hacer una barrita.
Luego en el momento de pintar se moja en agua y sobre una piedra se va frotando haciendo un trazo similar al numero 8 o bien un circulo  conservando  siempre en la misma dirección durante 20 minutos hasta que la tinta se haya diluido.
En ese tiempo el artista calma y centra  su mente para entrar en un estado de concentración y relajación imprescindibles para la creación.
El pincel se sujeta con la punta de los dedos pulgar, corazón e índice  en ángulo recto con respecto a la mano del artista, tanto el maestro como el aprendiz de Sumi-e  deben tener  una idea clara en la mente sobre la esencia de lo que va a pintar,  no se puede dejar todo librado a la improvisación porque cualquier error que se produzca estropea la pintura para siempre y la hace inservible.
No se vacila al pintar, una vez hecho el trazo ya no hay posibilidad de retocar. Bueno o malo ya no se puede corregir. La vida es única e irrepetible, imposible de borrar. En la vida no podemos cambiar los actos realizados o las palabras expresadas, al momento de hacerlos o decirlas han dejado de pertenecernos.
“Cuando alzo la mano hay Zen, cuando digo que alzo la mano no hay Zen”.
No hay sombreados, no hay figuras completas, no hay cosas completamente identificables, hay esencias, intuiciones y sensaciones que van más allá de lo visual.
Tiene mayor importancia el proceso que el resultado, desaparecen los límites entre lo exterior y lo interior.
El hecho que mejores maestros de Sumi-e sean monjes Zen, es porque el  Sumi-e  no se considera  un arte en sí, sino una vía de meditación, una forma de alcanzar  el SATORI, la iluminación, la unión con el “Ki”.

AGUADA

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